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Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres

 

 

 

 
Se había convertido en un acontecimiento anual. Hoy el destinatario de la flor cumplía ochenta y dos años. Al llegar el paquete, lo abrió y le quitó el papel de regalo. Acto seguido, cogió el teléfono y marcó el número de un ex comisario de la policía criminal que, tras jubilarse, se había ido a vivir a orillas del lago Siljan. Los dos hombres no sólo tenían la misma edad, sino que habían nacido el mismo día, lo cual, teniendo en cuenta las circunstancias, sólo podía considerarse una ironía. El comisario, que sabía que la llamada se produciría tras el reparto del correo, hacia las once de la mañana, esperaba tomándose un café. Ese año el teléfono sonó a las diez y media. Lo cogió y dijo «hola» sin más.

Valoración: 4.gif

Interesante. Muy interesante. A pesar de las últimas declaraciones de Donna Leon.

“Los hombres que no amaban a las mujeres” está agraciada con todos los ingredientes paa cocinar un buen best-seller, como así ha sido.

Es de suponer que a nadie le es ajena, a éstas alturas del partido, la trama de la novela. Mikael Blomkvist, redactor jefe de la revita “Millenium” acaba de ser cnçondenado a pasar una temporada corta en la cárcel porque en uno de sus reportajes realizó falsas acusaciones de corrupción, estafa, malversación y algunos delitos dehonrosos más, a uno de los magnates más poderosos e influyentes de Suecia: Hans-Erik Wennerström.

En esa tesitura, con su credibilidad por los suelos y la revista a punto de irse a pique, Blomkvist quiere desaparecer, pero recibe un encargo sorprendente: investigar la desaparición de Harriet Vanger, acaecida hace casi cuarenta años y nieta de otro de los grandes magnates suecos, ya venido a menos, Henrik Vanger, pero cuyo holding aún mentenía un peso epecífico en la economía del país. El asunto se maquilla de la mejor manera posible: un trabajo biográfico sobre la familia Vanger.

Como no puede ser de otra forma, en el trasncurso de la investigación, Blomkvist conocerá a Lisbeth Salander, una joven y extraña investigaadora que le servirá de mucha ayuda, en todos los aspectos.

La historia flojea poco. Lo justo. Sólo hay un par de detalles de esos que te hacen pensar un poco, de los que chirrían cuando no encuentras nada que suene como una máquina desengrasada.  Me estoy refiriendo a la “providencial” visita de su hija, y a la “innata” capacidad de percepción del protagonista cuando observa una fotografía tomada 40 años atrás. De cualquier modo, incluso ahí, el malogrado escritor sueco salva las dificultades con la típica creatividad de la casualidad y el oportunismo del momento.

Blomkvist aparenta una seguridad en sí mismo que en su fuero interno para nada tiene. Seguramente, su seguridad se asienta en su éxito profesional y en otro más de andar por casa: el sexual. Es ese dilema interno, o esa “ambieguedad” existencial, lo que le confiere el estatus de ser humano, cercano y real. Salander, por el contrario, e una persona extrema, capaz de lo mejor y de lo peor,  una personalidad que algunos psiquiatras sin duda calificarían de “border line” (término socializado gracias a James Mangold y a su “Inocencia Interrumpida”). Salander, por lo tanto, roza la irrealidad pero en ello radica el interés por el personaje y su expolación exhaustiva, superlativa en la novela. Quizás una sociedad que está carente de modelos, de héroes,  siempre anda a la caza y captura de uno, aunque no esté del todo en sus cabales.

Larsson es directo. No es demasiado amigo de dar rodeos a una idea si no es necesario en absoluto. En apariencia, tampoco gusta de ser demasiado descriptivo. Describe lo justo. Matiza lo justo. Las cosas pasan y ya está. El escritor convertido en el máximo exponente de esa cultura funcional sueca en la que nos ha inmerso de lleno la omnipresente empresa Ikea. Supongo que fué ese espíritu funcional a buscar us personajes en el mundo que conocía, donde las palabras cuentan hechos y cada palabra cuesta dinero: el periodismo, y sobre todo el de investigación.

Y tampoco es reflexivo en demasía. No hace un ensayo sobre la sociedad actual, ni sobre el cómo o el porqué de ésto y de aquello, ni busca que el lector haga esa reflexión. De nuevo, las cosas pasan y ya está.  Porque las cosas son así. Buca entretener de una forma simple y llana. En nuestro día a día, leyendo cualquier diario o periódico, cualquiera de nosotros encontramos los suficientes argumentos para hacer novela, y sobre todo negra. ¿No se iba a sentir tentado?.

Los ingredientes lo tenía delante de sus ojos. Sólo tomó una pizca de práxis, unas gotas de ambición y lo sazonó todo a fuego lento, bien condimentado con un poco de imaginación. “Las soluciones, creativas”, como solía decir un maestro mío, más veces de las que me hubiera gustado oir.

Larsson lo hizo. Y lo que cocinó se llama best-seller. ¿Para qué más?

– Si aquí ya no importan los vivos, imagínese los muertos.

La frase sin esperanza que le había dirigido meses atrás un oficial retumbó en la cabeza del sargento Espinosa como si hubiera sido pronunciada en el interior de una catedral. Minutos antes, su asombrada orden había hecho que, en un acto reflejo, el grupo de soldados se pusiera en pie cambiando precipitadamente las latas de carne y los cubiertos de condumio por máusers. 

 

El tiempo de los emperadores extraños

El tiempo de los emperadores extraños

Valoración: 4.gif

Apasionante.

Puede que sea por mi atracción natural hacia el momento hitórico en el que se desarrolla la novela. Puede que sea por cómo está escrita. Puede que sea por la misma trama. Puede que sea por los personajes, sus pasiones y circunstancias. O puede que sea por una combinación de todas las anteriores. Lo que tengo claro es que es una de las mejores novelas que he leído en los últimos meses (y he leído unas cuantas).

“El tiempo de los emperadores extraños” pasará, con el tiempo, a convertirse en una de esas novelas de culto que hacen grande al género negro. Ignacio del Valle ha conseguido plasmar una visión “cuasipoética” en un ambiente del todo hostil como es el invierno ruso en la campaña alemana de 1943. Para ser más exactos, en Leningrado. Para rizar el rizo, en el ambiente de la División Azul.

Todo comienza cuando un grupo de “dicisionarios” descubre el cadáver de un soldado sepultado hasta la cintura en un lago helado, junto con decenas de caballos que han corrido la misma suerte. Todo hace suponer que se trata de un accidente, todo hasta que uno de los soldados, el encargado de custodiarlo hasta que lleguen los enfermeros, descubre que ha sido degollado. Y no sólo eso: en el pecho, grabado a cuchillo, le han colocado la siguiente frase: “MIRA QUE TE MIRA DIOS”.

A partir de ese momento la novela es un retrato del surrealismo de la guerra, donde la investigación del crimen se entremezcla con los intereses particulares de altos mandos, las vicisitudes de la guerra, la sombra de la masonería y todo ello en una carrera contrarreloj, ya que el frente de Leningrado se está rompiendo a pedazos día tras día.

El autor consigue hilar una trama bien argumentada, fresca (nunca mejor dicho) y, contra todo pronóstico, rápida. Si bien es cierto que esa rapidez no se aprecia en la cronología de la novela, ya que la primera mitad es estática, indagatoria, mientras que la segunda es frenética. Eso sí, una no desmerece en otra a ritmo: una lo tiene por la acción, y otra por la investigación en sí.

Si de algo adolece, por buscarle defectos, es de los dos pequeños puntos negros que he encontrado: el primero, la forma de resolver el caso, cosa de la que adolecen la mayoría de novelas de éste género, aunque en descargo del Ignacio del Valle diré que te va presentando las pistas poco a poco, pero con bastante ingenio te las va sepultando bajo montañas de datos, pruebas e indicios. La segunda es la sempiterna recurrencia a la masonería como uno de los hilos argumentales de la misma. También tiene su horma: en la época en la que está basada la novela la masonería, o mejor dicho, su persecución, estaba a la orden del día.

Donde gana fuerza “El tiempo de los emperadores extraños” es, sin duda alguna, con sus personajes. Bien creados, bien perfilados. Arturo Andrade, el protagonista, el soldado encargado de custodiar el cadáver y que hace el descubrimiento que luego le lleva a ser nombrado como investigador, va creciendo a medida que avanza la lectura. Incluso para aquellos que no hayan leído “El arte de matar dragones”, primera novela del autor en la que repite protagonista, como es mi caso, hacia la mitad de la misma tienes una idea perfecta o quasiperfecta de lo que es capaz el individuo.

Del Valle se ocupa en todo momento de volverse hacia su perfil psicológico, ya sea a través de reflexiones o de recuerdos. Así tenemos ante nosotros a un hombre que lo creía todo perdido pero que la vida le ha dado una segunda oportunidad, aunque esta signifique verse envuelto de nuevo en una contienda bélica. Sin embargo, no deja atrás del todo su pasado y eso le provoca la sensación de tener una vida prestada. Ésto unido al lugar donde se encuentra hace que algunas de sus reacciones sean contradictorias.  Pero también, su pasado y su presente son lo que motivan que siga hasta el final, hasta las últimas consecuencias, sin contar con otro objetivo que no sea descubrir la verdad.

Pero el protagonista, o la novela, no sería nada sin los innumerables personajes secundarios que aparecen en la misma y que, todos y cada uno de ellos, aportan su grano de arena para que la misma vaya a buen puerto. El Sargento Espinosa, a mi entender el mejor de ellos, con su ironía insaciable, su desengaño y su úlcera. El Cabo Aparicio con su juventud y desparpajo. El Pater Ramón y su moralidad fascista y ultracatólica. Octavio Imaz con su seguridad y aparente clarividencia. Ricardo Guerra y su increíble circunstancia y fatal condena. El mongol “Antonio”, Reyes-Zarauza, Navajas del Río, Alexandr, Zira, Hilde, “Tiro Liro”, “Don Esmirriado”.. e incluso Luis del Águila, el primero de los finados.

Buena trama. Buenos personajes. Quizás, si tuviera otra firma más en boga, el título desembocaba en película. De momento, sólo es una buena y apasionante novela.

El blog del inquisidor

El blog del inquisidor

 

 

 

 

 

 
Offline. Cada mañana, desde que despierto, mi vida no es más que el camino pedregoso que me conduce hasta esta palabra. Me levanto, me aseo, me visto, desayuno, a veces incluso compro el periódico o hago algún recado, pero esta prórroga de los preámbulos sólo sirve par agravar el dolor. Haga lo que haga para retrasarlo, acaba llegando el instante en que desde la pantalla me miran esas siete letras cargadas de negación y ausencia:
O-F-F-L-I-N-E. 

Valoración: 3.gif

Curiosa. Atípica. Incluso atrevida.

Aunque no es de las mejores novelas que he leído del autor, no se puede decir que me haya dejado indiferente. Ese voyeur ocasional que todos llevamos dentro, que nos hace leer la crónica rosa, que nos motiva a ver programas del corazón que más tarde negaremos ante un encuestador, juez o San Pedro si hace falta, es en definitiva el animal que me ha provocado llegar hasta el final de la historia. Y si además, mezcla el osbcuro pasado inquisitorial, miel sobre hojuelas.

Atrayente es el hecho de que Lorenzo Silva no reclame la autoría de la novela, o mejor dicho del texto. El primer capítulo, por decirlo así, es una nota aclaratoria del autor explicando que el texto estuvo colgado de una bitácora en Internet durante algunas semanas en octubre de 2007. Luego desapareció. Él se dedicó a darle forma y editarlo, exponiéndose a que su autora real pueda reclamar los derechos que se generen de la edición. Un poco de morbo para empezar no está nada mal…

La trama circula entre dos personajes, una mujer y un hombre, que se encuentran casualmente por Intenet. El motivo de su encuentro es el descubrimiento, por parte de la mujer, de un blog titulado “El Blog del Inquisidor”, que da título a la novela y que relata, a modo de diario, los sucesos ocurridos durante el proceso del Santo Oficio contra las monjas del Convento de la Encarnación de Madrid, sobre 1620. Y lo hace en primera persona, en la figura del inquisidor Diego Serrano.

La forma de relatar el proceso será lo que lleve a la protagonista a interesarse e intentar contactar con la persona que lo ha escrito. Cuando lo consigue, el encuentro, esta vez cibernético, cambiará su vida.

Los personajes se van descubriendo a sí mismos poco a poco. Mientras que la protagonista de la historia, una británica (creo recordar que escocesa), afincada en una de las Islas con las que cuenta nuestro país, y dueña de lo que parece una pequeña librería (en la que con toda seguridad venderán también prensa y quién sabe qué mas) va perfilando su personalidad en cada uno de sus encuentros a través del chat, su interlocutor, español, goza al encubrir su personalidad tras los personajes del texto que ha escrito, provocando en la mujer la necesidad de seguir el juego y descubrir quién se encuentra detrás del teclado y, sobre todo, porqué ha elegido aquella manera tan poco ortodoxa cómo medio para transmitir algo que no sabe muy bien lo que es, pero que con el paso de los días descubrirá que es su propia experiencia vital.

Lo interesante de la novela es que Silva coloca a dos internautas expertos, cada uno curtido en innumerables combates personales a lo largo de la vida, frente a frente y nos obliga a realizar una introspección sobre nosotros mismos y sobre las posibilidades que las nuevas tecnologías nos ofrecen para vencer nuestros temores, lanzar nuestro alegato al mundo, justificarnos o, mucho más simple, exteriorizar nuestros sentimientos. Y lo asombroso es que puede, o mejor dicho, seguro que hay alguien al “otro lado de la línea” escuchando, o en éste caso leyendo, sin nosotros saberlo. Y que ese “alguien” puede interactuar, y llegar a ser decisivo en nuestras vidas.

Es cierto. Cualquier blog aspira a ser leído y comentado por quien acceda a él. Éste mismo, sin llegar más lejos…

Fiel a su estilo, “El Blog del Inquisidor” es de lectura rápida. No sé hasta que punto ha respetado todos los puntos y comas del texto original, pero no creo equivocarme al decir que ha adaptado los diálogos a su personal estilo. Son cerca de 250 páginas que vuelan entre nuestros dedos.

Diego Serrano, Fray Francisco García Calderón, Teresa Valle de la Cerda, la británica, el español, y un auto acaecido hace cuatrocientos años en un convento de Madrid. La mezcla tenía buena pinta y no defrauda a quienes se atrevan con ella. Eso sí, siempre que no se busque a Bevilacqua y a Chamorro entre los textos. No están. Y con todo el respeto del mundo, ni falta que hace.

– Tú has sido el responsable de la muerte de mi hija. Tú has matado a Nikita… Ha sido culpa tuya, de no haber sido por tí y por tus ideas de dejarla que… – La mujer se echó a llorar, desesperada. Llevaba cuatro días llorrando ininterrumpidamente, desde que encontraron el cadáver de la chica en la bañera. La mujer, Sara, tenía los ojos hinchados, del color de canicas ensangrentadas.  

Muerte entre Poetas

Muerte entre Poetas

Valoración: 3.gif

 

Nacho Arán no es Hércules Poirot. Y no lo es por propia convicción de su creadora.

Algunas críticas ha señalado a “Muerte entre poetas” como una obra que recoge el espíritu de las grandes ficciones de Agatha Christie, pero para mí no es así. No por incapacidad, cuidado, que nadie me malinterprete, sino porque, desde mi punto de vista, no fue concebida así.

Ángela Vallvey, en ésta su última novela, toma prestado de la dama del misterio inglesa su típica puesta en escena: un lugar, en éste caso una finca a las afueras de Toledo (El Cigarral de la Cava), una reunión de personas en dicho lugar (en éste caso, poetas) y un asesinato. El resto es cosecha de Vallvey, que, por cierto, y bajo mi punto de vista, aprueba con nota.

La trama es la siguiente. Nacho Arán, meteorólogo de profesión pero poeta vocacional, con un par de libros autoeditados, recibe una invitación a participar en una reunión de poetas en una finca de Toledo, con el único tema en común de realizar una ponencia sobre la vida y obra del difunto marido de la anfitriona y organizadora, Doña Agustina, a la sazón también poeta. Por motivos laborales, Nacho no puede asistir a las dos primeras jornadas. La casualidad quiere que el día antes de incorporase a la reunión uno de los invitados, Fabio Arjona, sea asesinado. Nacho, detective aficionado (incluso tiene una web llamada “El Club Baskerville” a través de la cual resuelve misterios con la ayuda de los internautas y de un muchacho en su adolescencia en su punto más álgido) se irá convirtiendo poco a poco en el confidente de la mayoría de los allí presentes, descubriendo que la mayoría de ellos tenían cuentas pendientes con el finado, algunos bastante graves, tanto como para matar.

Vallvey ha hecho un buen trabajo con los personajes, algunos de ellos bastante buenos.  El protagonista, Ignacio o Nacho, es un hombre a medio hacer, es decir, con bastantes pocas experiencias vitales en su haber. Meteorólogo de profesión, la poesía es su verdadera debilidad, a la que se abandona con frenesí en menos ocasiones de las que le gustaría, pero en más de las que su sentido común le dicta. Un soñador entrado en la treintena que ve cumplido parte de sus sueños cuando es invitado a esa reunión de poetas, muchos de ellos admirados por él.

Sin embargo, es un hombre de una intuición sagaz, sin duda alentada desde pequeño por su tía Pau, con la que comparte muchas de sus aficiones, incluida la de desarrollar “El Club Baskerville”. La tía Pau será, a lo largo de la novela, su conexión con el mundo exterior, al igual que lo será Rodrigo, su adolescente y tecnólogo ayudante (como no podía ser de otro modo, la juventud y el ordenador cabalgan juntas en el mundo en el que vivimos) .

Encontramos a su vez secundarios de lujo, siempre rogando que nos perdonen Rodrigo y la tía Pau. Yo resaltaría tres de ellos. Fernando Sierra, poeta autoexiliado, que se convertirá en el compañero de fatigas del protagonista, muy a su pesar; Doña Agustina, anfitriona del encuentro, que aporta a la narración ese aire de continua y misteriosa inquietud que la novela necesita; y Rocío Conrado, la más jóven de las invitadas, con una arrogancia y fortaleza que sólo puede imprimir su edad, pero que esconde una fragilidad que bien podría acabar con ella.

Hay que agradecer a la autora el que haya dotado a “Muerte entre poetas” de tiempos justos. En general la novela es rápida, ágil, lo que facilita su lectura, y en los momentos de soledad reflexiva del protagonista es cuando ralentiza un poco más la acción, lo que es lógico, por otra parte, ahondando en recuerdos y quizás exagerando un poco las descripciones de algunos momentos. Pero en ningún caso sobran.

Quizás donde me ha desilusionado un poco, utilizando “desilusionar” en su interpretación más leve, sea en resolución del misterio. El motivo nos lo imaginamos casi desde el principio, por más que se esfuerce en argumentar que todos los “actores” del misterio tenían cuentas pendientes con el asesinado. Lo que no sabemos es quién lo ha cometido, cosa que podemos imaginar hacia la mitad del libro, y que sólo el deseo del lector de descubrir nuevas pistas y de dar un giro sorprendente al caso mantiene la ilusión al 100%. En su descargo diré que plantea dudas, y que esas dudas son muy razonables hasta el último capítulo.

Como punto final, sólo comentar que es un buen libro, quizás no una obra maestra, pero sí una novela que deja un buen sabor de boca al acabarla. Espero que os haya gustado, si la habeis leido. Si no es así, ya se sabe que para gustos están los colores.

En éste blog también hay espacio para la novela hitórica y de aventuras, así que nos vamos a por una de romanos.

Fiel a su disciplinada obsesión de lanzar al mercado una nueva novela de su saga de Quinto Licinio Cato cada año, para regocijo de sus admiradores, Simón Scarrow, el profesor, acaba de publicar “Centurión”, a la sazón, su octava novela basada en las tribulaciones de un soldado romano por todos los confines del Imperio.

Como en las anteriores novelas, ha sido la editorial Edhasa la encargada de acercar este trocito de Roma a nuestras librerías y se le augura tan buen sabor de boca como las novelas anteriores.

Cierto es que si alguien piensa que escribir una novela por año manteniendo los criterios de calidad es casi imposible, Scarrow se encarga de demostrarle que está equivocado. Se puede decir incluso que no revienta la gallina de los huevos de oro en que se ha convertido su “Eagle Serie” sino que la reinventa, la fortalece. “Centurión”, la última de la saga, es todo un Best Seller en el Reino Unido.

Portada de la novela "Centurión", de Simon Scarrow

Portada de la novela "Centurión", de Simon Scarrow

Como escueta introducción de la novela, el protagonista, Quinto Licinio Cato, y su inseparable Macro deberán guiar una tropa a un pequeño reino en medio del desierto, Palmira, que está siendo atacado por Partia. Las cosas se complican nada más empezar: son pocos, en un territorio que desconoces y no tardan en darse cuenta de lo peligrosos que son los Partos.. Además, se cree que hay un traidor entre las filas romanas.

La virtud de Scarrow reside en la agilidad de la narración y en el realismo de sus novelas. Cualquier lector se sentirá inmerso en la batalla, oliendo la rabia y el miedo de los combatientes, lo que es un acierto del profesor Scarrow. Pero además, en “Centurión”, parece ser que su gusto por el realismo alcanza cotas muy pocas veces vista en la literatura histórica.

Y eso, sin lugar a dudas, es un pilar fundamental de su éxito. En su tierra le han comparado con grandes escritores de novela histórica. Pero como todo el mundo sabe, las comparaciones son odiosas.

Scarrow, es y seguirá siendo Scarrow

Con las típicas preocupaciones que provocan en mí la cuesta de Enero y sus sucedáneos, me he acercado a la librería cercana a mi casa y he seleccionado cinco libros que me gustaría leerme en breve y de los cuales creo que, a todos los amantes de novela negra, gustaría de tenerlos en su biblioteca.

Tres escritores noveles, más o menos, y uno ya consagrado.

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Stieg Larsson falleció trágicamente, de un ataque al corazón, días después de entregar a su editor la terdera entrega de su saga Millenium y poco antes de ver editada la primera de ellas. Este aclamado periodista y reportero de guerra sueco, experto en grupos de extrema derecha, no pudo disfrutar del éxito de crítica que su obra ha alcanzado, editándose en nuestro país casi cuatro años después de su fallecimiento. 

“Los hombres que no amaban a las mujeres” es la historia de una obsesión, la del millonario Henrik Vanger, por encontrar alguna pista de la misteriosa desaparición de su sobrina Harriet 16 años atrás, alentado por los misteriosos envíos de flores secas que cada año, por su cumpleaños, le llegan puntualmente. Al igual que hacía su sobrina…

Henrik contrata a Mikael Blomkvist, periodista de investigación en apuros, al cual le viene de perlas el encargo del millonario, y que contará con la inesperada ayuda de Lisbeth Salander, una investigadora privada socialmente inadaptada pero con extraordinarias facultades.

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No dejamos a Larsson, ya que casi al mismo tiempo de la edición en castellano de su primera novela, apareció la segunda, ésta vez titulada “La Chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”.

La historia comienza cuando Mikael Blomkvist recibe el encargo de realizar un reportaje sobre la prostitución y el tráfico de mujeres del Este a través de una pareja, Dag y Mia. Mientras, su compañera de aventuras, Lisbeth Salander, se ha ido al caribe porque necesitaba un tiempo para reflexionar.

Mientras ésto ocurre,una muchacha sobrevive día tras día atada a una cama y soportando las vejaciones de un hombre y soñando en secreto con una cerilla y un bidón de gasolina, como la única manera posible de terminar con esa situación.

Sin duda alguna, dos novelas apetecibles que ya se an convertido en todo un fenómeno editorial.

princesa-hielo  

No abandonamos Suecia de momento y nos centramos en una mujer que ha sido calificada como la reina de la novela negra escandinava. Nos referimos a Camilla Läckberg, ésta Sueca de 33 años y madre de dos hijos, que un buen día decidió abandonar su trabajo de marketing y dedicarse a lo que siempre había querido hacer: escribir.

Así creó a Erica, una escritora sueca que se dedica a resolver misterios en compañía de su pareja, el policía Patrick. “La Princesa de hielo” fué la primera incursión de la autora en éste género y lo hizo con sobresaliente: ésta novela ha supuesto el inicio de una saga, con cuatro obras más.

En ésta obra, Erica vuelve a su pueblo natal, Fjällbacka (a la sazón, pueblo natal de la autora), y descubre que su amiga de la infancia Alex se ha suicidado. Pero cuando escarba un poco cae en la cuenta de que no sólo estaba embarazada, sino que la autopsia revela que ha sido asesinada.

emperadores-extranos  

De Suecia nos trasladamos a España para encontrarnos con uno de los libros que mejor acogida han tenido en los últimos tiempos: 15.000 ejemplares vendidos en dos años,  

“El Tiempo de los emperadores extraños” nos sitúa en el frente de Leningrado, en 1943, donde se encuentra la División Azul. Allí, unos soldados españoles descubren un cadáver decapitado, enterrado en el hielo, con un mensaje en el pecho: “Mira que te mira Dios”. Arturo Andrade, y el Sargento Espinosa, serán los encargados de desenmarañar la madeja de un crímen en unas condiciones infrahumanas.

El ovetense Ignacio del Valle nos introduce en ésta su quinta novela en uno de los episodios más traumáticos de nuestra historia reciente, y lo hace de la mano del género negro. Sin lugar a dudas, las condiciones se mostraban propicias para ello. Múltiples premios ha cosechado ésta obra, que va camino de convertirse en todo un clásico.

el-observatorio  

Para finalizar, una guinda.

Con más de 20 títulos a sus espaldas desde que en 1992 comenzara su andadura como autor de novela Negra, es indudable que Michael Connelly se ha convertido en uno de los clásicos del género. En ésta ocasión propongo una obra suya de 2007, que no es la más reciente (tiene otras dos posteriores, una de 2008 y otra que aparecerá éste año), pero que ha llamado mi atención por su trasfondo.

“El Observatorio” (“The Overlook”, en el original) arranca con la aparición de un cadáver en las colinas del observatorio de Hollywood. Lo que parece un asesinato común pronto se convierte en un asunto de Seguridad Nacional, ya que la víctima, por su trabajo, tenía acceso a sustancias radiactivas y puede que el crimen esté relacionado con un robo de dicho material sucedido pocos días antes del asesinato. ¿Quién tiene éstas sustancias peligrosas en su poder?.

Un nuevo caso del ya archiconocido detective Harry Bosch en la que vuelve a coincidir con un ex-pareja, Rachel Walling, que no le pondrá las cosas fáciles en ésta aventura. En definitiva, que aunque no sea la última, la cosa promete.

Feliz cuesta de enero…

los-moradores-del-bosque  

 

 

“En el profundo silencio del bosque a medianoche resonó un ruido que no era propio del lugar. El hombre alzó la cabeza. Todavía jadeando por el reciente esfuerzo, trató de aquietar su entrecortada respiración y aguzó el oído. Esperó. Nada.”

 

 

 

Alys Clare es, a juicio de numerosos críticos, la creadoras de intrigas medievales más importante e interesante de Reino Unido.

Yo, por mi parte, he tenido una primera aproximación a su obra a través de “Los moradores del Bosque”, segunda de las novelas de sus saga “Los misterios de la abadía”.

He de decir que es una novela entretenida, con muchos elementos interesantes y cargados de intriga: asesinatos en extañas circunstancias, muchos personajes con algo que ocultar, ritos celtas ancestrales (y eso que estamos situados en la Edad Media) y algún que otro personaje interesante.

Pero no la considero obra maestra. Entretenida sí, pero ya está. Quién sabe si las novelas posteriores mejoran.

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Como siempre, el comentario completo, sólo tiene que pinchar en los-moradores-del-bosque.pdf