Archivos para febrero, 2009

Hoy la casualidad me ha llevado a pasar delante del escaparate de una conocida librería de mi ciudad, y como podía mi trabajo podía prescindir de mis servicios durante quince minutos, he aprovechado para entrar y comprobar cómo está el panorama en cuanto a novela negra se refiere.

Con los 4,87 euros que portaba en mis bolsillos era harto complicado hacerme con ningún libro, pero el preciado tiempo que le he robado a la empresa me ha servido para localizar cinco novelas con las que algún día quiero hacerme y disfrutar de un buen rato de lectura.

El tiempo lo dirá, pero mientras tanto aquí está mi Perspectiva Negra de éste mes.

 

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El Archivero de Lubianka

 

Interesante. O por lo menos lo parece a simple vista.

Y es que parece ser que Travis Holland, escritor afincado en Michigan, y del que sólo sabíamos que el género que había desarrollado era el relato, con gran éxito por otro lado, en ésta su primera novela encadena una prosa sencilla con una trama vibrante, poderosa y seductora.

O por lo menos es lo que dice la crítica.

“El Archivero de Lubianka” (The Archivist’ Story, en inglés), cuya trama se desarrolla en el Moscú de 1939, narra la historia de Pável Dubrov, antiguo profesor de literatura obligado a dejar la docencia y  hombre apesadumbrado por la pérdida de su esposa. Su ocupación actual: clasificar las obras de los escritores perseguidos, y allí encarcelados, para posteriormente destruirlas. ¿Dónde? En la Lubianka, nombre coloquial con el que se denomina a la sede de la policía política o NKDV en la época de Stalin.

La vida de este hombre cambiará completamente el día que debe interrogar a un prisionero para determinar la autoría de un relato inacabado, “La Caballería Roja”. El preso es el escritor Isaak Bábel.

Lo bueno del asunto: que está basado en un hecho real. Isaak Bábel, escritor de cuentos ruso, fue detenido y posteriormente ejecutado en ese edificio. Sin duda, despierta la curiosidad.

Defensa Cerrada

Defensa Cerrada

 

Con sólo nombrar a Petros Markaris está todo dicho.

Éste griego nacido en Estambul, en 1937, es uno de los grandes maestros del género, toda una leyenda viva para los amantes de la novela negra, a la que accedió a través de una de sus pasiones: Bertolt Brecht.

No es su última novela la que traigo aquí, pero todas se merecen un lugar. Su título, “Defensa Cerrada”. Como no podía ser de otra forma, está protagonizada por su desengañado Comisario Jaritos y como tampoco puede ser de otra forma, hace una crítica inteligente de la sociedad que nos ha tocado vivir.

La trama no desmerece en absoluto: un rico empresario ateniense, que responde al nombre de Dinos Kustas, conocida figura de la noche ateniense y propietario de un lujoso restaurante y varios clubs nocturnos, es asesinado de madrugada. A priori parece un ajuste de cuentas, pero Kostas Jaritos ve indicios de algo muy distinto.

A priori, leer ésta novela puede ser una buena inversión.

Caballeros

Caballeros

 

Mondadori reedita éste año un libro que tuvo bastante buena aceptación en su año de publicación, 1980, y que supuso el éxito (al menos en Suecia) para su auor, Klas Östergren.

Está claro que ese país escandinavo es cuna de buenos escritores de novelas de intriga y parece que el Sr. Östergren no es una excepción. Aunque cuenta con 16 novelas en su haber, varios premios y una trayectoria bastante importante como traductor de obras de Salinger, Ibsen o Baudelaire, es “Caballeros” su libro más celebrado (junto con su secuela, “Gánsters”, escrita 25 años después).

¿Y de qué trata la novela? Pues de un joven escritor llamado Klas (a la sazón homónimo del personaje), que se esconde en un apartamento de Estocolmo para salvar la vida, y allí comienza a escribir la historia de los habitantes de la casa: Henry Morgan, boxeador, pianista, compositor, barman y gentleman a la vieja usanza, y de su hermano Leo, poeta maldito, borracho y provocador político, frecuente inquilino de psiquiátricos. Y entre medias, un plan para robar el oro del Castillo de Estocolmo. Intrigante, ¿no?.

 

Pasado Perfecto

Pasado Perfecto

 

 

Es raro encontrar una novela de intriga que no se desarrolle en Europa o Estados Unidos, por lo menos lo es para mí (el pecado de la ignorancia, con total segurodad). Por eso me atrajo de inmediato “Pasado Perfecto”.

El culpable de ellos se llama Leonardo Padura, cubano nacido en La Habana en 1955, que con ésta novela inauguró su serie llamada “Las Cuatro Estaciones” y que se complementa con “Vientos de Cuaresma”, “Máscaras” y “Paisaje de Otoño”. Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas y ha ganado, gracias a ella, numerosos premios en España, Francia y Austria.

El protagonista de todo esto se llama Mario Conde, teniente de la policía cubana, escéptico y desengañado, que es arrancado de su resaca para atender un caso urgente: Rafael Morín, jefe de la Empresa de Importaciones y Exportaciones del Ministerio de Industrias y compañero de colegio de la infancia del policía falta de su casa desde el Año Nuevo.

Poco a poco, Mario Conde irá desentramando la madeja de un caso que le enfrentará con su antigua amor, actual esposa de Morín. A todas luces, muy pasional, como en casa.

 

Niebla en el Puente de Tolbiac

Niebla en el Puente de Tolbiac

 

 

Y aunque parezca mentira, después de la colección de novelas apetecibles de arriba, una que ha entrado de lleno en mi lista de preferidas y quiero adquirir lo antes posible.

El padre de la novela negra francesa, por lo menos para algunos, se llama Léo Malet. Éste nativo de Montpellier, lo dió todo en sus novelas hasta su fallecimiento en 1996. A sus espaldas, éste poeta de vocación dejó más de una treintena de novelas de género negro, con las que alcanzón grán éxito entre sus compatriotas.

“Niebla en el Puente de Tolbiac” es una de las novelas que pertenecen a la serie “Les Nouveaux Mystères de Paris”, su ambicioso proyecto personal, y que está protagonizada por su inseparable detective privado Nestor Burma, personaje descarado, ex-anarquista y acérrimo fumador de pipa. La novela narra la historia de un atentado anarquista no cometido y de la traición a los ideales revolucionarios. El viejo anarquista Abel Benoit muere en el hospital debido a una extraña agresión, pero antes se pone en contacto con Burma, que investigará la vida del fallecido anarquista para resolver el misterio.

La ciudad, el ambiente, la revolución, el época… todo parece interesante a priori. Y el propio Malet sin duda lo es.

Y eso es todo amigos…

BCNegra'09El pasado lunes arrancó la semana más negra de Barcelona. Como cada año, y ya van cinco, BCNegra intentará trasladar a los habitantes de la ciudad condal el amor y la pasión por un género que en los últimos años se ha puesto muy de moda.

Mesas redondas, coloquios, conferencias, encuentros, intercambios de libros, emisión de películas son el pan nuestro de cada día durante las cinco jornadas que dura el evento.

 Cuatro son los platos fuertes que nos deparará ésta semana: la entrega del “IV Premio Pepe Carvalho” a Michael Connelly y a su inseparable Harry Bosch; el homenaje a dos grandes escritores, Leonardo Sciascia en el 20 aniversario de su muerte, y a Roberto Bolaño; homenaje a los redactores de “El Caso”; y la inauguración de un espacio público, una plaza, a Manuel Vázquez Montalban  en el distrito de Ciutat Vella, entre las calles Sant Rafael y la Rambla del Raval… no podía ser en otro sitio.

BCNegra

Además, el elenco de autores que pasará por la ciudad mediterránea no es para despreciarlo: Sue Grafton, Jake Arnott, Juan Madrid, Lorenzo Silva, Alicia Giménez Bartlett, Andreu Martín y un largo etcétera hasta completar los 70 nombres de la lista. Autores, alguno de ellos, que el sábado se tomará la clásica “mejillonada” en la “Librería Negra y Criminal”.

Dejo aquí anotados audiovisuales y algunos enlaces:

Sitio Oficial de BCNegra

Noticia en “El País”

Y el video promocional del encuentro. Esencia de las esencias…

El blog del inquisidor

El blog del inquisidor

 

 

 

 

 

 
Offline. Cada mañana, desde que despierto, mi vida no es más que el camino pedregoso que me conduce hasta esta palabra. Me levanto, me aseo, me visto, desayuno, a veces incluso compro el periódico o hago algún recado, pero esta prórroga de los preámbulos sólo sirve par agravar el dolor. Haga lo que haga para retrasarlo, acaba llegando el instante en que desde la pantalla me miran esas siete letras cargadas de negación y ausencia:
O-F-F-L-I-N-E. 

Valoración: 3.gif

Curiosa. Atípica. Incluso atrevida.

Aunque no es de las mejores novelas que he leído del autor, no se puede decir que me haya dejado indiferente. Ese voyeur ocasional que todos llevamos dentro, que nos hace leer la crónica rosa, que nos motiva a ver programas del corazón que más tarde negaremos ante un encuestador, juez o San Pedro si hace falta, es en definitiva el animal que me ha provocado llegar hasta el final de la historia. Y si además, mezcla el osbcuro pasado inquisitorial, miel sobre hojuelas.

Atrayente es el hecho de que Lorenzo Silva no reclame la autoría de la novela, o mejor dicho del texto. El primer capítulo, por decirlo así, es una nota aclaratoria del autor explicando que el texto estuvo colgado de una bitácora en Internet durante algunas semanas en octubre de 2007. Luego desapareció. Él se dedicó a darle forma y editarlo, exponiéndose a que su autora real pueda reclamar los derechos que se generen de la edición. Un poco de morbo para empezar no está nada mal…

La trama circula entre dos personajes, una mujer y un hombre, que se encuentran casualmente por Intenet. El motivo de su encuentro es el descubrimiento, por parte de la mujer, de un blog titulado “El Blog del Inquisidor”, que da título a la novela y que relata, a modo de diario, los sucesos ocurridos durante el proceso del Santo Oficio contra las monjas del Convento de la Encarnación de Madrid, sobre 1620. Y lo hace en primera persona, en la figura del inquisidor Diego Serrano.

La forma de relatar el proceso será lo que lleve a la protagonista a interesarse e intentar contactar con la persona que lo ha escrito. Cuando lo consigue, el encuentro, esta vez cibernético, cambiará su vida.

Los personajes se van descubriendo a sí mismos poco a poco. Mientras que la protagonista de la historia, una británica (creo recordar que escocesa), afincada en una de las Islas con las que cuenta nuestro país, y dueña de lo que parece una pequeña librería (en la que con toda seguridad venderán también prensa y quién sabe qué mas) va perfilando su personalidad en cada uno de sus encuentros a través del chat, su interlocutor, español, goza al encubrir su personalidad tras los personajes del texto que ha escrito, provocando en la mujer la necesidad de seguir el juego y descubrir quién se encuentra detrás del teclado y, sobre todo, porqué ha elegido aquella manera tan poco ortodoxa cómo medio para transmitir algo que no sabe muy bien lo que es, pero que con el paso de los días descubrirá que es su propia experiencia vital.

Lo interesante de la novela es que Silva coloca a dos internautas expertos, cada uno curtido en innumerables combates personales a lo largo de la vida, frente a frente y nos obliga a realizar una introspección sobre nosotros mismos y sobre las posibilidades que las nuevas tecnologías nos ofrecen para vencer nuestros temores, lanzar nuestro alegato al mundo, justificarnos o, mucho más simple, exteriorizar nuestros sentimientos. Y lo asombroso es que puede, o mejor dicho, seguro que hay alguien al “otro lado de la línea” escuchando, o en éste caso leyendo, sin nosotros saberlo. Y que ese “alguien” puede interactuar, y llegar a ser decisivo en nuestras vidas.

Es cierto. Cualquier blog aspira a ser leído y comentado por quien acceda a él. Éste mismo, sin llegar más lejos…

Fiel a su estilo, “El Blog del Inquisidor” es de lectura rápida. No sé hasta que punto ha respetado todos los puntos y comas del texto original, pero no creo equivocarme al decir que ha adaptado los diálogos a su personal estilo. Son cerca de 250 páginas que vuelan entre nuestros dedos.

Diego Serrano, Fray Francisco García Calderón, Teresa Valle de la Cerda, la británica, el español, y un auto acaecido hace cuatrocientos años en un convento de Madrid. La mezcla tenía buena pinta y no defrauda a quienes se atrevan con ella. Eso sí, siempre que no se busque a Bevilacqua y a Chamorro entre los textos. No están. Y con todo el respeto del mundo, ni falta que hace.