Archivos para octubre, 2007

“Cuando el forense, con la sobrecogedora parsimonia de su oficio, comprobó el funcionamiento de la sierra circular que se disponía a aplicar sobre el cráneo de Neus Barutell, reparé en que aquella era la primera vez que presenciaba la autopsia de alguien a quien había tenido la oportunidad de ver con vida.”   Lorenzo Silva [...]

  “Rompió a voltear la campana grande de Beaulieu. Su estruendo sonoro, que crecía y menguaba rítmicamente, se extendió hasta muy lejos por el bosque. Los cortadores de turba de Blackdown y los pescadores del Exe oyeron el lejano oleaje musical que se alzaba y caía en la sofocante atmósfera veraniega.” Posiblemente “La Compañía Blanca” [...]

“De día y de noche iba por la ciudad buscando una mirada. Vivía nada más que para esa tarea, aunque intentara hacer otras cosas o fingiera que las hacía, sólo miraba, espiaba a los ojos de la gente, las caras de los desconocidos, de los camareros de los bares y los dependientes de tiendas, las [...]

  “La postura era cualquier cosa menos confortable. El cuerpo estaba bocabajo, con los brazos extendidos en toda su longitud y las muñecas amarradas a las patas de la cama. Tenía la cara vuelta hacia la izquierda y las piernas dobladas bajo el vientre.” La segunda de las novelas de Lorenzo Silva sobre el particular [...]

“El tercer aviso, que anunciaba que iba a continuar la ópera, sonó discretamente en los salones de descanso y en los bares del teatro de La Fenice.El público apagó los cigarrillos, apuró las copas, concluyó las conversaciones y se dispuso a volver a sus localidades.En la sala, brillantemente iluminada durante el entreacto, se oía el [...]

“”Perelló aspiró fuerte a través del pañuelo y sentenció:- Vaya par de peras.- Si usted lo dice, mi brigada – admitió Satrústegui, con disciplina pero sin énfasis, respirando cautelosamente a través de su pañuelo para que no le llegara demasiado el olor.” “   “El Lejano País de los Estanques” es el punto de arranque [...]

“Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados. Desgranaban los primeros días de verano de 1945 y caminábamos por las calles de una Barcelona atrapada bajo cielos de ceniza y un sol de vapor que se derramaba sobre la Rambla de Santa [...]